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El 20 de julio del 2005, comenzó nuestra historia, un día del amigo, un día especial, el cumple de mi hermana, muchas cosas juntas. Pri había cumplido sus 6 añitos días antes, el 9 de julio, cursaba el preescolar de la escuela alemana moreno y recuerdo que había sido elegida para portar la bandera Argentina, ¡¡¡un orgullo!!!
Aquel 20 de julio preparándonos para ir a casa de mi hermana, ella se sintió descompuesta, recuerdo como si fuese ayer, que bajo las escaleras hecha una muñequita con esos bucles que la caracterizan, se retorció diciendo que se sentía muy mal, cuando fue de cuerpo note unas manchitas rojas en la deposición con un poco de mucosidad, eso me asustó, pero luego ella dijo sentirse mejor, no presentaba fiebre, igual llame a su pediatra me dijo que tal vez era una gastroenterocolitis aguda, que le haga unos estudios que me indico y me quede tranquila, siempre controlándola por supuesto, le dije ¿y si tiene el síndrome urémico hemolítico? siempre fui muy cuidadosa y me sabia los síntomas de las enfermedades, trate siempre de prevenir, pero aprendí después de esto, que las cosas suceden por algo y te dejan grandes enseñanzas.
Me acuerdo que le fui a hacer los estudios y que cada vez estaba peor, iba de cuerpo con más sangre, a la noche presentó vómitos, estaba muy pálida y débil, por lo que decidí llevarla de urgencia a la guardia, pero los análisis no daban nada grave, me decían que tenia una gastroenterocolitis y que como presentaba una leve deshidratación era mejor internarla, allí me entro la desesperación, ella nunca había enfermado, más de una leve gripe.
Internada sin diagnostico certero, en clínica provincial de merlo, presentaba cada día mas deterioro y no podían dar con lo que tenía, decidieron medicarla por una gastroenterocolitis. Pri ya iba de cuerpo con coágulos de sangre y casi no orinaba, la notaba muy hinchada, decidí recurrir a contactos para conseguir un traslado, fue cuando la doctora de la clínica nos informo que debíamos trasladarla urgente porque podía entrar en coma y seguro necesitaría diálisis.
Recuerdo las noches en vela en que mi pequeña se retorcía y yo le pedía fuerzas a Dios, que la sacara adelante y no se la lleve de mi lado. Siempre presentí que tenía la enfermedad, me acuerdo que una enfermera me dijo: ¡pero si no sos médico mamá no tiene eso!. PERO SOY MAMÁ, por algo dicen que tenemos un sexto sentido.
A primer hora de la mañana siguiente fue trasladada al hospital Español, las imágenes de la camilla, la ambulancia y mi hija desvanecida no me las olvido más, ¡¡¡no quiero que se muera!!! Le decía entre lágrimas a la enfermera de la ambulancia, tiene que ser fuerte mamá me decía. Dos meses antes había nacido mi segundo hijo, a quien tuve que dejar al cuidado de las abuelas y amigos, y sacarle la leche materna.
Llegamos al hospital, entraban la camilla a las corridas, yo
escuchaba, ¡la nena del suh! un grupo de médicos la esperaban, recuerdo que uno de los médicos me dijo tenés que ser fuerte y estar preparada para todo, hay que esperar.
Internada en piso tuvieron que ponerle una sonda para saber si seguía orinando y ella gritaba del dolor, todo el día estuvo sin orinar una sola gota, urgente a sala de operaciones, era necesario un catéter para diálisis peritoneal, fue la peor experiencia de mi vida y pensar que había perdido dos embarazos y para mi había sido lo peor, comprendí en ese momento que siempre habían cosas mas graves, mi preciosa con su manito débilmente se despedía de papá y mamá mientras la entraban a la sala de operaciones.
Al salir fue trasladada a terapia, 11 diálisis por día, 2 transfusiones de sangre, pinchada y conectada por todos lados no paraba de despedir coágulos de sangre cuando iba de cuerpo, que solamente era eso, sangre. Casi un mes internada en terapia, donde noche a noche le rezaba a Dios y le pedía que le de fuerzas a mi niña, sentí la muerte al lado y le dije, que se haga tu voluntad y no la mía.
 Mi hija siempre débil me esperaba con una sonrisa, ella quería vivir y tenía mucho miedo. Pero lo mas recalcante de esto fue su gran fuerza de voluntad y valentía, las innumerables visitas de familiares amigos y compañeritos del jardín, que muchas veces se iban llorando porque no podían verla, las innumerables llamadas y vocecitas al teléfono en terapia donde los amiguitos de mi hija le decían con sus 6 añitos, ¡Pri todo va a salir bien, te extrañamos, tenés que ser fuerte! El gran corazón de los médicos y su dedicación para con mi hija, acompañada de una excelente atención, encabezada por su nefróloga Liliana Bisigniano, un angel para ella, que se dedica con gran cariño a su recuperación.
Luego de pasar los 20 peores días de mi vida los médicos me informaron que Pri había salido de peligro, fueron 20 días de agonía, 20 días donde pensé y me pregunte que es lo que uno puede haber hecho mal, pero terminas dando gracias a Dios por hacer de tu espíritu, un espíritu fuerte y grande, solo las mamás que pasamos por esto, sabemos lo que se siente, y sabemos que es una bendición tener a nuestros hijos al lado, verla cada mañana, ¡¡¡eso es increíble!!!
En algún momento me imagine sin ella, y pensé que no podría seguir, ni aún por mi hijito de tan solo dos meses. ¡¡¡Pero también aprendí que la gente buena existe!!!Y que he sido premiada con una flia y unos amigos maravillosos, más de 20 visitas por día, la escuela Alemana, un ejemplo siempre al lado de mi hija, no me alcanza para escribir uno a uno a toda la gente que nos acompañó, pero saben que los llevo en el corazón y estoy agradecida de por vida, siempre voy a estar para ellos.
Pri fue dada de alta un día del niño como hoy, 13 de agosto del 2005, queda en tratamiento nefrológico con dieta hiposódica e hipoproteica hasta los 15 años.
Actualmente tiene 10 años y cursa el cuarto grado, es una alumna de diez, le encanta el teatro y la comedia musical.
Y su doctora, angel y amiga, Liliana Bisigniano, la cuida año a año y gracias a Dios y a la vida hace una vida totalmente normal, fuera de su dieta.

GRACIAS A TODOS LOS QUE ESTUVIERON CON ELLA EN EL PEOR
MOMENTO DE SU VIDA, Y A LOS MEDICOS DEL HOSPITAL
ESPAÑOL, TODO NUESTRO CARIÑO, LOS LLEVAMOS SIEMPRE EN EL
CORAZON.
                
Cin, mamá de Pri.