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Hola: Somos Mirta y Héctor de Ramos Mejía, papas de Marina que hoy tiene 14 años y de Nicole de 10 años. Éramos una familia normal, sin temores, disfrutábamos de nuestras hijas en todo momento y jamás habían tenido problemas de salud como realmente tiene que ser en un niño.

En el año 2001 todo dio un vuelco en nuestras vidas. Un lunes 14 de mayo de 2001 Marina empezó con fuertes dolores abdominales, solo dolores, no tenía ni vómitos, ni colitis, ni siquiera un cuadro de fiebre. Con mi marido pensábamos que solo quería mimos, ya que lo único que pedía durante la noche es que le hiciéramos masajes en su pancita y en nuestra cama. Pero lamentablemente no fue así. El viernes 18 de mayo a las 12 de la noche Marina me pide una taza de leche, como lo hacía todas las noches antes de acostarse, y al mirarle sus ojos observo una mirada diferente tenía los ojos levemente amarillos. Les pido a mis familiares, que habían venido a cenar a casa, que observen la mirada de Marina y saquen sus conclusiones. Ninguno de ellos veía nada raro, solo me decían la nena no tiene nada, no la enfermes! pero mi intuición de madre me decía que algo no andaba bien. Desesperada le digo a mi marido que a la mañana siguiente sin falta me llevara a la clínica Santa Ana de San Isidro donde nacieron mis hijas y donde atendía el pediatra. Así fue como a las 10 de la mañana estaba allá en la guardia, ya que mi pediatra los sábados no atendía. El medico que la atendió inmediatamente le hizo un análisis de sangre pensando que podría ser Hepatitis, aunque yo le informé que Marina tenía todas las vacunas dadas. El hepatograma dio bien, pero el resto de los valores en sangre estaban alterados, me dijo que había que hacer un análisis de orina urgente, pero desde la mañana hasta la tarde Marina no orinaba, por lo que me sugirió que en cuanto haga pis lo llevara. Me fui a la casa de mi hermana que quedaba cerca de ahí a esperar que la nena haga pis, pero nada. Ya Marina estaba muy caída y había tenido vómitos. Llamo a mi pediatra y le paso los valores en sangre. Algo no le gustó…me mandó urgente al Hospital Materno Infantil de San Isidro (donde el es director de pediatría) que allí me esperaban en la guardia para hacer otros análisis. A las 8 de la noche estaba en el Hospital y a las 12 de la noche Marina quedó internada durante 9 días.

Cuando llegué tenía 19.000 plaquetas! , estaba llena de hematomas ya que estaba hemolizando (destrucción de Glóbulos Rojos) y tenía petequias (manchas rojas en la piel), estaba totalmente anémica, fue en ese momento dentro de la guardia cuando Marina tuvo colitis, todavía no había orinado. Ya el panorama no era el mejor, me desesperé, no podía creer que la nena que ayer corría de un lado a otro estuviera de esa forma, era terrible! Los médicos me decían el estado de la nena es muy delicado, no puede correr, no puede lavarse los dientes, no puede comer galletitas de agua ya que podía tener hemorragias internas, tiene que quedar internada. Marina solo me decía Mama me voy a morir??? Mama estoy grave?? Mama no quiero morirme!!! Eso resuena en mis oídos todos el tiempo. Estuve desde el sábado 19 hasta el lunes 21 de mayo para saber el diagnóstico. El lunes la vio la Nefróloga excelente profesional Rosa Palermo y lo primero que preguntó si la nena había comido hamburguesas en alguna casa de comidas rápidas, le contesté que el domingo 13 de mayo habíamos ido a una de esas casas de la famosa Caja Feliz y que los dolores habían comenzado esa noche (madrugada del lunes) y fue entonces cuando me dijo la nena tiene Síndrome Urémico Hemolítico, enfermedad que nosotros no conocíamos. Cuando los médicos me decían lo que esta enfermedad podía traer sentí que me moría! Si no hacía pis debía ir a diálisis, NO PODIAN ESTAR DICIENDOME ESO DE MI HIJA! Solo los que pasamos por esto entienden lo que sentimos los padres cuando llenaba un medidor de orina! La satisfacción que siente un padre en este caso es indescriptible, algo tan normal para un niño! Simplemente hacer Pis! Quería escuchar que mi hija me diga Mama QUIERO HACER PIS! Era lo único que quería, increíble no?, pero les aseguro que es así.

Gracias a Dios la nena comenzó a orinar, no necesitó diálisis, fue levantando de a poco las plaquetas que habían bajado en un momento a 9.000, y luego de 9 días nos fuimos a casa, con dieta hipo sódica y todo lo que ello acarrea. No iba a cumpleaños porque no podía comer nada y en la actualidad con 14 años seguimos con controles anuales, que cada vez que se los hago son una tortura la espera de los resultados. Confieso que aún tengo mucho miedo, está en plena adolescencia y eso no me deja tranquila del todo, si alguien me puede informar si mi hija aún tiene algún riesgo. Aprovecho para agradecer a todos los médicos que me atendieron en el Materno Infantil de San Isidro, en especial a mi pediatra Silvio Tanenholz y a la Dra. Rosa Palermo Muchas Gracias a todos!!