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Eugenia, 1 año, Pinamar

Eugenia llevaba una vida normal hasta el  domingo 22 de Febrero del 2009, cuando comenzó con fiebre alta y diarrea.
La visita a la guardia del hospital municipal a la madrugada del lunes marcaba 39,6 grados en el termómetro, hasta ahí una supuesta gastroenteritis, la cual era atendida al día siguiente por el pediatra.

Nuestra hija empeoraba con las horas, las diarreas ya eran sangre y el pañal no se llenaba de pis desde el domingo a la noche. Su carita ya era pálida, casi no quería moverse, dormía más de lo habitual, y se quejaba ante cada diarrea (unas 12 por día) que iban acompañada por una imagen poco feliz de su intestino asomándose al exterior.
El hospital nos volvía a recibir, pero ahora con el pediatra de cabecera de guardia en el en la noche del miércoles.

Nuevamente la receta fueron sales de hidratación y ampollas de agentes vivos para la reestructuración de su intestino.

La nena empeoraba, tenia hambre, tenia sed, pero seguía gritando ante cada evacuación, su pis nunca aparecía y su mirada se perdía.

Una consulta de urgencia en la clínica privada donde su pediatra atendía, mostraba unas gotas de orina en una servilleta provista para el caso, pero insignificativa.
En esta oportunidad el medico mencionado decide que hagamos un análisis para el día siguiente…nunca se llego a realizar.

Eran las 4 de la madrugada del sábado 28 cuando la pesadilla comenzó, nuestra hija entraba en crisis con falta de aire seguida de convulsiones. La desesperación se asomó entre padres, abuela, tía y prima que estaban ahí para festejar su primer añito el 25 de febrero, cuyo festejo no pudo realizarse (quizá tenga 2 cumpleaños el año que viene).
En estado de shock llegamos a la guardia del hospital nuevamente donde la reanimaron y en solo 20 minutos teníamos la noticia que nuestra hija tenia SUH…¿Pero que era eso?
Inmediatamente la trasladaron al Materno Infantil de Mar del Plata donde las expectativas no eran alentadoras, no se conocía el daño neurológico, tenia que ser entubada para respirar artificialmente y su riñón no funcionaba.

Eugenia despertó 48hs después, su manitos permanecían siempre atadas, su color pálido y su llanto indescriptible como pidiendo respuestas a la ausencia de sus padres, ese lugar lleno de cables, de máquinas, de gente desconocida con guardapolvos de todos los colores.
Cada hora fue interminable, cada rezo a su pis era una suplica, cada hora alejados de nuestra hija era estar muertos en vida, y respirar cada bocanada de aire por saber que ella seguía con vida y peleando por salir de ahí.

Al séptimo día Euge mojó todo su pañal y fue todo felicidad en medio de aun tanto hospital, cables, pinchazos…y al octavo día la pasaron a sala y con su madre las 24hs.

El 14 de Marzo volvimos a nacer, agradecimos al “Jesucito” que esta en el Materno Infantil del Mar del Plata, pero esta vez con nuestra hija en brazos, de la misma manera que nos encontró el sol del otro lado de la puerta del hospital.

Eugenia estuvo 7 días en diálisis (14 de anuria) y tuvo 2 transfusiones. Hoy mantiene una dieta bajísima en proteínas y sodio, nada que no sea equilibrado con cada una de sus sonrisas, sus primeras palabras, su caminar y ahora hasta correr.

La bacteria la encontraron en el tanque de agua del edificio, las posteriores limpiezas del mismo no hicieron calmar nuestra desconfianza del agua que nos están dando de tomar en nuestro municipio, ya que los controles son mínimos y las maniobras en temporada alta cuando las napas bajan (o se sacan) las desconocemos.

Queremos agradecer a todos médicos del Materno Infantil, a sus enfermeros de Terapia Intensiva que son unos grandes de corazón, a todos los que rezaron por nuestra hija, la familia en su totalidad, al Dr. Jorge Brukman y la Pediatra Ana Huergo, a los amigos que no pararon de ayudarnos, de viajar a mardel, de brindarnos techo;  a la Cooperativa Telpin cuyos compañeros nos dieron una mano importantísima, a los hinchas del Club Atlético Independiente por sus rezos, sus llamados y su bandera, a LUSUH y todos sus padres que siempre están o por mail o en persona como Milagros y Mariela con su flia.
Y a Dios por escucharnos.

Marisa Gomez, Pablo Enriquez y Eugenia Enriquez, quien con una sonrisa, agradece a todos.