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Somos los papás de Brian Vogel. De la ciudad de Baradero prov. de Buenos Aires.

Todo empezó el 5 de abril de 2004, Brian sólo tenía 8 meses. Era un gordo precioso, muy sano.

Empezó con vómitos, diarrea. De a poco las cosas se fueron complicando y el 7 de abril a la madrugada tuvo convulsiones que nos hicieron correr para internarlo. Ya presentaba diarrea con sangre. En un primer momento se creyó que era una fuerte gastroenteritis. Ese día Brian dejó de orinar. Nosotros no sabíamos que era lo que venía, jamás se nos hubiese ocurrido pensar en algo así.

A la tarde su pediatra Dr. Julio Robledo nos informa que era necesario un traslado urgente, que Brian tenía SUH. No sabíamos de que estaba hablando, nuestro bebé no podía tener nada grave.

Nos explicó que se trataba y nos trasladamos al Hospital Británico de Capital. Apenas llegamos nos hicieron miles de preguntas y algunos estudios y nos informaron que debía ser internado en Terapia Intensiva Pediátrica. Recuerdo que nos dijeron que podía estar internado 10 días y nos parecía imposible, y al final fueron 35 días de internación. No podíamos creer que de un día para otro todo había cambiado, para ese momento todavía no nos habíamos dado cuenta de lo grave que era.

Esa misma noche comenzaron a realizarle diálisis peritoneal después de colocarle un catéter (primera cirugía con anestesia total).

Al segundo día de diálisis se tapó el catéter y nuevamente a cirugía para cambiarlo de lugar.

Todo era muy difícil, Brian lleno de tubos y cables, estábamos lejos de casa, nuestros otros 2 hijos llorando por su hermanito a lo lejos.

Brian no hacía nada de pis, pero su ánimo parecía mejorar.

Por los otros chicos y el trabajo el papá de Brian viajaba o sea que yo estuve mucho tiempo sola y no puedo describir lo difícil que fue.

Al cuarto día de internación y diálisis la salud de Brian empezó a complicarse tenía fiebre siguieron las transfusiones, tenía mucho dolor, sus intestinos se inflaban, los encefalogramas no salían bien, su corazón sufrió un agrandamiento, su presión era alta sus pulmones tenían agua y por eso necesita oxígeno para ayudarlo a estar mejor.

Las doctoras nos explicaban que era necesario que haga pis, que era lo que lo iba a ayudar o mejorar pero los días pasaban y no orinaba.

El día 13 otra mala noticia, fue necesario ponerle respirador artificial para mejorar su respiración que era muy mala. Fue un golpe duro.

El respirador fue necesario porque su corazón podía fallar por la presión alta. Brian estaba grave, corría riesgo su vida. Como papás no podemos explicar lo que sentimos.

El día 15 después de hacerle una tomografía nos dicen que tenía un pequeño sangrado (infarto cerebral) a un costado de la cabeza y que le podía quedar alguna secuela.

El día 18 después de presentar algunas mejorías le sacaron el respirador. Fue una gran alegría.

De a poco comenzó a orinar, todavía no era suficiente pero por algo se empieza.

Llegó el día 24 de diálisis y nos dijeron que si seguía orinando al día siguiente no le iban a realizar diálisis por primera vez después de 24 días sin interrupciones. No lo podíamos creer, era fantástico, al final todo empezaba a mejorar.

Así fue, el día 25 no tuvo diálisis, sus órganos en general fueron normalizándose. El día 26 fue dializado por última vez.

El día 28 pasó a una habitación común, fue increíble, no lo podíamos creer. Toda la familia saltaba de alegría. El gordo estaba muy bien y pronto volveríamos a casa todos juntos.

Brian día a día fue normalizándose, empezó a comer y le sacaron la sonda gástrica.

Ya hace 34 días que estamos lejos de casa no vemos la hora de volver.

Llegó el 12 de mayo de 2004, día 35, es mi cumple (Patricia, la mamá) y recibí el regalo más importante de toda mi vida: nos dieron el alta para Brian.

Gracias a Dios y a todos los doctores y enfermeras/os que lo cuidaron muy bien, hoy 25 de noviembre de 2005 Brian goza de muy buena salud. Sólo tiene un poco de cuidados con las comidas. Increíblemente o por milagro no le quedó ninguna secuela, todo le funciona perfectamente.

Nunca supimos que fue lo que comió en mal estado. Suponemos que pudo ser un yogur que se le cortó la cadena de frío u otro lácteo.

Lo que sí sabemos es que nuestro bebé sufrió mucho, la pasó muy mal y la peleó como nadie.

Siempre le digo a mi esposo que Brian es un angelito y que por eso Dios lo protegió.

Primero queremos por este medio agradecer de todo corazón a su pediatra, a todas las terapistas, neurólogo, nefróloga, cirujano y enfermeros del Hospital Británico que tan bien cuidaron a Brian y nos apoyaron a nosotros.

Segundo darle gracias a Dios, por sobre todas las cosas, a toda nuestra familia, que sin so apoyo incondicional hubiese sido imposible sobrellevar los 35 días en Capital, amigos, conocidos y a los que se acercaron a nosotros en tan difícil momento para darnos una palabra de aliento.

Por último queremos pedir que se realicen campañas de difusión de esta enfermedad para poder prevenir nuevos casos y no tener que lamentar que más niños sufran o mueran por falta de información y controles.

Para contactarnos:

Fernando Vogel y Patricia Rithner

Tel.: 03329-484090

Cel.: 03329-15478149